jueves, 23 de agosto de 2018

EL CASTILLO DE CHAMBORD



                                                           36

                               LE CHÂTEAU DE CHAMBORD

el sueño es la caza
del ciervo perseguido por los perros
y las trazas de bosque donde
se pierde el rastro de la curva
del agua o el jardín francés

he visto salamandras escupiendo agua sobre fuego
como hombres soñando amor
sobre la realidad y el hormigón
y los perros italianos de da vinci dentelleaban
detrás del ciervo perseguido
por el sueño
caníbal
igual que cuando hacíamos fotos
de pasado centenario
frente a la impasible y blanda piedra
blanca al sol
junto a algunas inscripciones
de distintas épocas

el sueño es la caza
del ciervo perseguido por los perros
y los soldados franceses hundieron
su hierro en carne
tersa por un rey mientras los árboles
seguían con su vida, su tiempo
y su imaginación
de pájaros
y nuestros párpados vivos no vieron
los párpados muertos de los vivos
de las épocas muertas
pero vieron salamandras escupiendo agua sobre el fuego
como hombres combatiendo en marignan
por el mito del espacio conquistado
frente al enemigo

dieciséis mil muertos en dieciséis horas
son muchos muertos en número redondo
y la sangre serpenteante como curva
de río o afluente o lo contrario
escapando sobre la sombra
plana de aquel jardín
francés
aunque dieciséis mil muertos en dieciséis horas
sean demasiados muertos para un día

el sueño es la caza
del ciervo perseguido por los perros
y las ramas se entrelazan
en doble hélice
cuando al momento del primer mordisco
se asienta sobre el muslo derecho trasero en la carrera
la marca del destino de las razas
y las épocas
y el jardín francés no se inmuta en su recta
y el río o afluente no se inmuta en su curva
y la piedra no se inmuta en su inmutabilidad
mientras el ciervo chilla como un poema
que atraviesa épocas y razas y fuego
y agua y sol y sol y sol
y conversaciones de poder y, a veces, noche
y noche y noche

el sueño es la caza
del ciervo perseguido por los perros
y el sueño avanza más rápido que la realidad
porque la sangre humedece
el terreno mientras el ciervo mira escapar
la huida que nunca llegará
y frente a su cerebro, sus ojos y su cuerpo
las trazas del engaño se disipan
varios kilómetros atrás

hay un canto dorado que se pierde
alrededor de chambord
como los techos brillantes que una vez espejearon luz
entre la bruma y la mañana y la tarde y el fin
pero que fueron robados por no sé quién
no sé cuándo y ya no queda nada
salvo todo lo demás

y este poema que canta lejos.

                                                      Carlos Arranz Ballano "29"



No hay comentarios:

Publicar un comentario